Caminando por una burbuja inmobiliaria

Llegamos a Egipto sin una guía ni nada previsto, así que investigamos por internet a ver donde íbamos después del Cairo. Teníamos idea de vacaciones, relax y a poder ser playa. Leímos que había un pueblo en el norte, Sidi Abdel Rahman, con playas de arena blanca y poco frecuentadas por los turistas,  que siempre van al Mar Rojo. Nos encantó la idea y ahí que nos vamos. El viaje fue largo, un par de horas de tren hasta Alejandría (sin asiento, fuimos en el compartimento de las maletas), luego vueltas y mas vueltas por la ciudad hasta llegar a una estación de autobús que nos llevaba a este pueblo de nombre inpronunciable. Esperamos unas dos horas mas a que saliera el bus y aprovechamos para cenar. Estamos en Ramadán y hasta las 19h se hace complicado encontrar restaurantes y puestos callejeros para comer. Suerte que cenamos bastante.

Después de casi tres horas de bus el conductor nos deja en medio de la nada, en una carretera oscura a las 21:30h. Nos indica un camino y dice que a 2 km hay un hotel. Cargados con dos mochilas cada uno empezamos a andar. Encontramos primero una especie de control y nos piden los pasaportes. Después de intentar explicar nuestra situación nos llevan en coche a otro control, esta vez los vigilantes van armados. Estamos como en un complejo residencial con centenares de casas y apartamentos que parecen vacíos. Nos invitan a sentarnos, nos preguntan el nombre y de donde venimos y el jefe nos lleva en su coche a un hotel. Nada mas y nada menos que a un “resort” de 5 estrellas que cuando nos dijeron el precio solo teníamos ganas de reír. O de llorar. Por tercera vez explicamos que estamos perdidos que queremos llegar al pueblo en cuestión o a un hotel barato y si por favor puede pedir un taxi. La respuesta es “I’m sorry, it’s not possible”. Pues nada, nos vamos y seguimos sus indicaciones, o eso intentamos. De repente y sin saber como nos encontramos andando por otro complejo residencial brutal, gigante, en construcción. Centenares y centenares de viviendas o segundas residencias, campos de golf, hoteles de lujo y villas turísticas en el desierto. Una estupenda burbuja inmobiliaria. Cuanto tardará en explotar? Estábamos desorientados y no veíamos el mar por ningún lado, ni lo oíamos.  Continuamos caminando por medio de las obras, cables, hierros, excavadoras…es tarde y hay gente trabajando. Intentamos cruzar la carretera un par de veces pero no había manera. La idea de acampar no era una opción en ese sitio. Al final, después de dos horas y media cargados con 15 kilos cada uno y poca agua logramos llegar al pueblo: Sidi Abdel Rahman. Pero la aventura no acaba aquí. Al preguntar por un hotel barato se ríen y dicen que no hay. Estamos hechos polvo, agotados, sudados y sucios. Una preciosa estampa. Pero después de esto tenía que pasar algo bueno. Y apareció él: Hammed. Primero nos dice que lo mejor que podemos hacer es volver a Alejandría. Cuando vio nuestras caras pensó que quizás había otra opción. Un amigo suyo alquila un apartamento, bastante caro para nuestro presupuesto pero son ya las 12 de la noche y solo queremos dormir. El apartamento también está en obras, tiene camas y sofá pero no es lo que consideraríamos habitable. Antes de cerrar  la puerta ya estamos dormidos.

Todo tiene su recompensa y la mañana siguiente, por fin, llegamos a la playa. Y que playa!! El mar azul espectacular, arena blanca y prácticamente solos. Hamaca, sillas y sombrilla gratis. El secreto? Era una playa privada en el área de los diplomáticos. Una mujer a la que preguntamos por la playa muy amablemente nos llevó a “su playa” en su coche con su conductor. Nos explicó que en esta zona las playas son privadas, cada complejo residencial, cada hotel tiene la suya. Solo teníamos que decir que una amiga nos invitó si alguien preguntaba. Fue un gran día.

Volvimos andando los 4 km que había hasta el pueblo y quedamos con Hammed, el chico que nos consiguió el apartamento. Tiene 26 años y es ingeniero técnico. Trabaja en uno de los proyectos inmobiliarios de la zona y nos contó de que iba el tema. Su empresa por ejemplo busca clientes egipcios, pero de alto standing como actores, artistas y demás. Hay una empresa de los Emiratos Árabes que busca compradores extranjeros, sobretodo europeos. Toda la costa está en construcción pero no apta para todos los bolsillos. Hablamos de política, de como está el país, de los cambios que espera que se produzcan después de las elecciones al parlamento y a la presidencia. Se va a casar en octubre y planea ir de luna de miel a Alejandría. Es muy religioso pero con una mente muy abierta, respetuoso y tolerante. Nos invita a sisha, zumo y nos compra una tarjeta de teléfono para estar en contacto y pedir ayuda si la necesitamos. Es como un ángel de la guarda.  Dice que es la primera vez que habla largo y tendido con extranjeros, él es de Cairo y los ve a menudo pero que la mayoría no se molesta en conocer a la gente. Y dice que le gusta que gente como nosotros vayamos solos al desierto, no tengamos miedo y hablemos con todos. Estábamos pensando en volver a Alejandría que si tiene playas públicas pero Hammed nos recomienda Marsa Matruh, un pueblo a 150km de donde estábamos. Y como dijo él: “vuestra vida es una aventura” así que le hicimos caso y cogimos el bus de madrugada (que pagó él). Dormimos todo el camino.

Comments
One Response to “Caminando por una burbuja inmobiliaria”
  1. biel dice:

    Uf!! quines ganes de venir a viure a aquesta urbanització!! quines plantes més xules!! i quin ambient que hi ha pels carrers!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: