FIN DE AÑO EN LALIBELA

Quedan tres días para fin de año. Aquí todo va distinto y el 11 de setiembre cambiamos de…estamos en 2004. Hemos comentado que las horas también van diferente? Se empieza a contar el día a las 6 de la mañana cuando sale el sol y dicen que son las 12. Así a las 7 dicen la 1, a las 8 dicen las dos…es bueno acostumbrarse porque los horarios de autobuses y demás te los dicen en hora etíope.

Llegamos a Lalibela en avión. No era nuestra idea coger vuelos hasta que fuera estrictamente necesario pero 29€ es un precio muy tentador, teniendo en cuenta que el viaje desde Aksum es un día y medio de autobús (12 horas, dormir en un pueblo y 6 horas mas).  El hotel es muy bonito y acogedor y nuestro amigo Peter el eslovaco también está!Cenamos en el restaurante bueno (y caro) de Lalibela, el “7 Olives”, y ahora ya podemos decir que hemos comido muy bien. Conocimos a Fabio, un italiano de 46 años que está de excedencia durante 4 meses y ha viajado desde Sudáfrica hasta Etiopía, donde ha estado unas semanas de voluntario en una misión. Un tipo muy interesante. Hablamos en castellano e italiano y nos entendemos a la perfección. Y mientras tomábamos una cerveza en nuestro hotel aparecieron Walter y Silk, un matrimonio alemán muy cachondo. Estuvimos hablando hasta las mil y quedamos en ir con ellos a Yemrehanna Kristos para compartir gastos de coche. Y como no, también se apuntó Peter el eslovaco.La iglesia en cuestión se encuentra a unos 46 km de Lalibela y está dentro de una cueva, es el ejemplo clásico de arquitectura axumita. El camino es de cabras, pero montesas. Hay un momento en que el conductor antes de acelerar a tope para subir una cuesta infernal con precipicio, se santigua. Todo salió bien. La iglesia es curiosa la verdad, pero para protegerla han construido delante una pared de tocho que la afea un poco. Detrás de la iglesia hay como una fosa llena de esqueletos de peregrinos que vinieron a morir aquí y es una imagen un poco macabra.Al bajar de la colina quisimos probar la cerveza local, y mas valía no haberla probado. Es horrible! El sabor es indescriptible al igual que su color, que echa para atrás solo de verlo. Y te lo sirven en latas de tomate o de conservas. Con un sorbo tuvimos de sobra.Lalibela es un lugar sagrado para muchos cristianos y al ser fin de año hay mucha gente y se celebran ceremonias religiosas.  Pudimos ver una y fue emocionante. Decenas de hombres vestidos con la tradicional tela blanca y turbante cantando y recitando. Y alguno que otro mas pendiente del móvil que de la ceremonia. Una imagen curiosa. Pasamos el día visitando las 11 iglesias que hay en el pueblo. Algunas de ellas están conectadas por túneles oscuros, otras tienen entradas escondidas…son muy bonitas. Pero la joya de la corona es la de Sant Jorge, brutal. Eso si, mas impresionante desde fuera que dentro porque son un poco cutres.  En la mayoría de los casos el suelo está cubierto por una horrible moqueta roja y hay cuadros plastificados y como todo un poco desordenado. Y lo mas gracioso, los curas que están dentro de las iglesias cuando entra un turista se ponen en pose foto: una cruz, el turbante, el paraguas…Por cierto, aquí también hay pulgas. En una de las iglesias conocimos a Philip, un francés que viaja solo y hace sus diarios de viaje con dibujos. De hecho ya ha publicado unos cuantos y también un calendario con dibujos de su anterior viaje a Yemen. Es un tipo peculiar y habla mucho, pero es divertido. Quedamos con él para tomar algo y ver sus trabajos. Charlamos un buen rato y apareció Fabio el italiano. Cenamos juntos una “unique” pizza…sin queso…Es unas risas estar con él. Por cierto que el fin de año lo celebramos cenando en el restaurante bueno, decorado muy navideño con un árbol y regalos, con Fabio y Philip, sin cava pero con unas cervecitas. Y nada de uvas ni cotillón….la verdad es que no había mucho ambiente festivo.Nos sorprendió lo rural que es Lalibela, hombres y mujeres cargan con leña, barriles de agua y viven en casas de adobe. Y como contraste unos futbolines en la calle. Les encanta el futbolín y el billar. Tuvimos la suerte de estar un sábado cuando hay mercado. Es alucinante. Había miles de personas y centenares de animales. Un lugar perfecto para sentarse y observar. Bueno, mas bien nos observaban ellos a nosotros. Lalibela ha sido también el escenario de nuestras primeras entrevistas. Estamos madurando un proyecto y Fabio y Philip han sido los primeros en pasar delante de nuestra cámara.

Comments
One Response to “FIN DE AÑO EN LALIBELA”
  1. alba dice:

    Marta ola un altre cop una pregunta: vosaltres hos anaveu a dormir igual que sempre o al nou horari?
    es que es una pregunta que em rodava pel cap mentre estaba llegint.
    Un peto de part meva, de la Marta, de la Maria i de l’Albert.

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