HAWASSA, UN MONO SE ME HA MEADO ENCIMA

Que suerte la nuestra cuando Priscilla se cruzó por nuestro camino. Una mujer mayor de pelo blanco, pequeñita y muy risueña nos paró al ver que teníamos el cuerpo lleno de heridas por las picadas de chinches y pulgas. Es una maestra retirada, norte americana y lleva 4 meses en Hawassa como voluntaria dando clases de inglés. Si o si quedamos al día siguiente porque nos quería dar pastillas de ajo para prevenir las picadas de bichos, resulta que a la mayoría de insectos no les gusta el sabor a ajo y se alejan. Nos recomendó un hotel delante del lago, bien de precio, tranquilo y limpio y quedamos otro día para tomar un café. Priscilla nos llevó al Monkey Park, un lugar fantástico delante del lago con decenas de monos merodeando. Estábamos bajo la sombra de un árbol charlando cuando de repente un mono empezó a hacer pis, parecía apuntar hacia nosotros, por suerte se quedó a un par de palmos. Pero su compañero empezó a cagar bolitas y estas si estaban cerca. Y es tan gracioso cuando te miran con esa cara tan humana…A Priscilla le entró un ataque de risa y empezó a gritar “un mono se me ha meado encima”! La risa de esta mujer es de lo mas contagiosa. Volvimos a quedar con ella para hacerle una entrevista para nuestro proyecto, su vida ha ha sido y es muy intensa: 4 hijos, divorciada, muy religiosa, viajera, amante de la playa y maestra de vocación.

Lo bueno de tener tiempo es poder decidir al instante donde vas. La ruta se va haciendo sola, si el bus que sale ahora va hacia Hawassa pues ahí que vamos. La llegada a esta pequeña ciudad no pudo ser mejor, no había decenas de personas gritando “you, you, you”, “taxi, money” y pudimos caminar normalmente sin sortear niños cogiéndote las manos y pidiendo bolígrafos y camisetas. Un señor y su hija, encantadores y muy amables, nos echaron una mano para encontrar una pensión, donde estuvimos la primera noche. Ya empezábamos a pensar que en Etiopía todo el mundo era seco, antipático o buscavidas, pero por suerte siempre hay gente estupenda. Este hombre vive en Italia desde hace años pero viene cada verano a visitar a la familia.

Hawassa (o Awassa, según donde se lea) es un lugar de vacaciones para los etíopes, tiene un lago precioso, muchos monos, pelícanos y pájaros, resorts con piscina (a los que puedes ir a pasar el día pagando una entrada), restaurantes y mucho ambiente. Los fines de semana cuesta encontrar habitación y además doblan los precios. Y viene gente con dinero, por primera vez hemos visto un Audi y en los supermercados se pueden comprar bolsas de congelador, comida de otros países, tampones y otras muchas cosas que no se encuentran normalmente.

Y si hay un lago, hay peces y pudimos cambiar la dieta por unos días. Por fin pescado! Pero es tan difícil comerlo con las manos…Hay puestos en la calle donde fríen el pescado, te dan un trozo de pan y a comer. No son tan sabrosos como los pescados a los que estamos acostumbrados, pero con tal de dejar de comer cordero o cabra…Pero es encantador poder comer un pescadito delante del lago escuchando los pájaros cantar, la gente pasar…lástima que a ellos les parezca poco y siempre tengan la música a tope! Lo de disfrutar del silencio no les va.

Y sin comerlo ni beberlo pasamos casi una semana en esta pequeña ciudad.

Una historia terrorífica sobre el Sida

El año pasado (Marta) trabajé como voluntaria en una ONG de Mallorca, Escuela de Sida, y di unos talleres sobre el tema en la cárcel de mujeres de Palma. La organización en la que trabaja Priscilla también tiene un departamento de salud y le preguntamos si en Etiopía los enfermos tienen acceso a  algún tratamiento. Su cara cambió de repente y sus ojos ya no mostraban alegría sino tristeza. Priscilla nos contó que si te haces las pruebas del VIH y sale positivo, en muchas ocasiones te dan medicamentos, dinero, ropa y colegio para los niños. Qué hacen muchas mujeres pobres? Infectarse. Deciden morir para poder dar de comer a sus hijos y una educación. Porque aquí el Sida no es una enfermedad crónica, aquí es una enfermedad mortal. Estas madres desesperadas porque no pueden dar de comer a sus hijos lo hacen como un acto de amor, pero pan para hoy y hambre para mañana, los niños tienen comida pero la mayoría quedan huérfanos. Pero hay que tener en cuenta que en por ejemplo, en el orfanato de Hawassa, el nivel de educación es mejor que en la escuela pública y las madres se “quedan tranquilas” porque creen que les dan un futuro mejor a sus hijos. No es escalofriante?

 

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