EL MEMORIAL

Escuchando a Pablo, leyendo el libro y después de visitar el memorial lo único que podíamos sentir era rabia e indignación. Como se permitió semejante masacre? Como alguien en su sano juicio pudo dejar morir de esa manera a tantísima gente? Porque es difícil entender como alguien puede coger un machete y cortar a pedazos a una persona que probablemente conocía, pero también es incomprensible e inaceptable que algunos países no hicieran nada para impedirlo.

Se te remueve el estómago cuando te enteras que mujeres infectadas con el VIH después de ser violadas por las milicias no tenían acceso a ningún tratamiento, y en cambio algunos genocidas con el virus si disponían de medicación en Arusha, Tanzania. O saber que mientras algunos tutsis se quedaron sin casa, sin familia y sin esperanza, algunos genocidas regresaron del exilio a sus casas y gozaban de ayudas. Y mientras algunos sacerdotes y clérigos se enfrentaron sin miedo a las milicias para proteger a sus fieles, otros huían o colaboraban para salvar el pellejo. Y aunque ha habido juicios muchos asesinos han salido impunes.

Lo que hemos contado en el post es solo un pequeño apunte de lo sucedido, pero todo es mucho mas complejo. Y al final, como siempre, se podría resumir en pocas palabras: intereses económicos en la zona. Congo está ahí con infinidad de recursos naturales que muchos desean poseer.

EL MEMORIAL

El memorial se encuentra en una de las mil colinas de Kigali. En los jardines descansan centenares de víctimas ahora enterradas mas dignamente aunque se trate de fosas comunes.

Con las tripas revueltas intentando comprender porque semejante barbaridad pudo tener lugar y porque los que representa que nos tienen que proteger dejaron de lado a un país entero, se oye el grito de una mujer. No pudo contener las lágrimas después de escuchar el testimonio de algunos supervivientes. Y nosotros casi tampoco.

El memorial cuenta de forma resumida pero muy clara la historia del genocidio y debería de ser visita obligada. Hechos, fechas y cifras pero echamos en falta la visión de la otra parte, los genocidas, y las otras víctimas. Porque por poner solo un ejemplo, los niños obligados a matar a sus compañeros también son víctimas.

El de Kigali no es el único memorial, a unos 25km se pueden visitar las iglesias de Nyatama y Ntarama donde murieron miles de personas, y cerca de Butare hay una escuela donde también tuvo lugar una masacre.

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