ACAMPADA PLAYERA

 

Llegamos a Malasia después de mas de un día de viaje desde Tailandia y nos reencontramos con Gemma y Carles, por fin. Después de ponernos al día y hablar de los grandes temas del viajero: rutas, ropa sucia, historias de wc…cenamos y fuimos a tomar algo. Y entonces apareció Luis, un tipo de Almuñécar que habla catalán. Se sentó con nosotros y nos comentó que se puede acampar en una de las playas del parque nacional de Penang. Animados con unas cervecitas de mas decidimos que mañana vamos. Y Luis se apunta.

Como buenos domingueros cogimos el bus casi a las 12 del mediodía y llegamos a las puertas del parque una hora después. Antes de empezar la caminata comemos, por si acaso, que luego en la playa no hay nada. Con la barriga llena y un calor insoportable nos ponemos en marcha. El camino es muy bonito pero agotador, estamos en baja forma (no olvidemos que Ramon sigue con la clavícula rota). Nos cruzamos con dragones enormes, no como los de Komodo pero casi, también monos y nos quedamos con ganas de ver tortugas, pero las hay.

Al fin encontramos el mar, ya hemos llegado!

Lo primero que hay que hacer es montar las tiendas que hemos alquilado. Sin mucha destreza lo logramos y corremos a meternos en el agua…que gusto! Por fin un poco de playa. Después de la historia del accidente solo deseábamos esto, meternos en el agua y descansar.

Lo mejor de las acampadas son las comidas y su preparación. Nuestro menú consistía en unas latitas de pollo al curry, pollo de otra manera y sopa Campbell’s de champiñones. Eso si, calentado poco a poco, sin prisas, en el fuego que encendimos después de bastante apuro. Hay que decir que Carles está hecho todo un Boy Scout y coordinó la cena a las mil maravillas. Y como buenos mochileros llevamos poca agua, que debemos racionar a pesar de tener la boca ardiendo después de la lata de pollo al curry.

Y luego vienen las conversaciones alrededor del fuego. Nos quedamos con la boca abierta cuando Luis dijo que era dibujante de cómic y había trabajado para el mítico Víbora y vivió en Japón. Pero mas abierta se nos quedó cuando contó que había pasado mas de 10 meses en un monasterio budista en Tailandia. Es un tipo interesantísimo con miles de historias y mucho del que aprender. Es una gozada escucharle.

Y así, charlando, nos dieron las tantas.

 

Nos levantamos con el cuerpo magullado después de dormir en el suelo sin esterilla ni nada, pero con un baño nos recuperamos rápido. Y salimos corriendo del parque con un hambre de mil demonios y mucha sed. Luis se quedó un par de días mas.

Esa noche nos despedíamos de Gemma y Carles y lo hicimos con unas cervecitas mirando las mejores imágenes de las Olimpiadas de Barcelona 92. Que tiempos aquellos cuando Urdangarín era un deportista querido y respetado….

Comments
One Response to “ACAMPADA PLAYERA”
  1. noemi dice:

    I like this!

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