CAMINOS TORTUOSOS I: OBJETIVO SEPIK RIVER

 

Siempre hemos defendido que los trayectos son también parte del viaje y que por tanto da igual si son largos, cortos, duros o complicados, son igualmente experiencias. Los hemos tenido de todos los colores pero en PNG hemos batido todos los récords.

De Vanimo a Aitape, Un mar nada Pacífico.

Sabéis lo que es un Banana Boat? Una barquita tipo lancha con capacidad para 8 pasajeros mas carga. No son aconsejables en época de lluvias porque se hunden. Pero qué alternativa nos queda si no sale ningún coche? No hay carretera (literal) y ha llovido en los últimos días así el Banana se perfila como única opción. No da demasiada confianza pero total, como va a ir cerca de la costa siempre podemos nadar en caso de naufragio.

El viaje duró 6 interminables horas incluida una parada para dejar a una niña en una aldea en medio de la nada. Como si de un autobús se tratara, el Banana paró y esperó que llegara una canoa a recoger a la niña y toda la comida que llevaba. Y entonces el cielo se empezó a poner gris y mas gris, veíamos la tormenta acercarse y las olas ya tenían un tamaño considerable. Llegamos a Aitape que no sabíamos si rezar o aplaudir.

Ya son las 5 de la tarde y no salen coches a Wewak. Y ahora qué? Este pueblo no pinta mucho mejor que Vanimo como para quedarse…Pero otra vez la suerte llamó a nuestra puerta. Leo, el jefe de Raihu (el complejo hospitalario de Aitape) nos subió a su coche y encontró un camión a nuestro destino para el día siguiente. Hoy nos quedamos en su casa, bueno, en una de las casas vacías que usan los que vienen a estudiar o a trabajar en el centro. En el coche había también 3 personas que venían de Port Moresby, la capital. Eran supervisores del departamento de sanidad del gobierno. Se alojaban en otra de las casas y nos invitaron a cenar el riquísimo pescado que acababan de comprar en el mercado. Después de una larga plegaria que nos pilló por sorpresa, devoramos la cena, no habíamos comido en horas.

Port Moresby debe ser otro mundo porque los Hermanos (así es como llamamos nosotros a estos tres supervisores) estaban alarmados por lo remota que encontraban esta zona. Una de ellas calzaba tacones y se las vio canutas para llegar a según que aldeas. También hablaron de Dios y de las decisiones que tomamos gracias a Él y de temas sanitarios. Nosotros escuchamos y poco hablamos, estamos agotados.

Es importante saber que en PNG nada es gratis. Leo, que nos había “invitado” a su casa, antes de ir a dormir nos pidió si le podíamos dar algo. No dominábamos los precios y le dimos 50 kinas (cenamos, desayunamos y dormimos), pero luego nos dimos cuenta que es mucho.

 

Rally de Aitape a Wewak

Leo nos dejó en un camión que tenía que salir a las 9 de la mañana. Eran las 11 cuando nos metimos en la parte de atrás junto con otras 6 o 7 personas y una buena carga de bidones de gasolina. Esto promete, sobretodo cuando uno de ellos se enciende un cigarrito liado con papel de periódico.

Para resumir: el viaje duró unas 9 horas por un camino sin camino de piedras, baches, agujeros y cruzamos unos 35 ríos (uno de los Hermanos se dedicó a contarlos). Llovió varias veces y nos refugiamos debajo de la típica lona azul de camión. Sin apenas espacio para moverse logramos sacar el pan y algo pudimos comer. El culo y la espalda están gritando “por favor para ya” pero aunque un chico va diciendo que ahora llegamos, Wewak no se ve.

Llama la atención que en este interminable viaje en el que no puedes leer, ni dibujar, ni escuchar música, nadie habla. Eso si, saludan a cada camión o coche que pasa en dirección contraria, a los lugareños de las aldeas que vamos dejando atrás…pero entre ellos ni una palabra.

Es de noche cuando el camión nos deja, magullados, delante de un hotel de lujo donde trabaja Daisy, una parienta de Bridget. Todo el mundo, autóctonos y viajeros, nos alertaron de lo peligroso que es Wewak, robos, puñaladas y demás, así que Daisy y uno de los de seguridad bien armado nos acompañaron a un alojamiento mas económico. No sabríamos como describir nuestro lamentable estado, todo nos duele y estamos hambrientos. Preparamos unos estupendos noodles instantáneos y un café de sobre con galletas mientras una ratita nos miraba desde una biga. Pasamos de ella y nos fuimos a dormir.

Dos días de viaje y todavía no hemos llegado al río Sepik….

ADVERTENCIA: quien quiera viajar por libre a Papúa Nueva Guinea necesita 1) Mucho tiempo 2) Mucha paciencia 3) Un cojín para sentarse y proteger el culo 4) Equipaje de mínimos pero de mínimos de verdad (pero muy importante, llevar algo de comida)

Comments
One Response to “CAMINOS TORTUOSOS I: OBJETIVO SEPIK RIVER”
  1. pepi dice:

    pero que valientes que sois XD

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