OJO CON LOS MACHETES

 

“Nunca salgáis de noche, cuidado con las bolsas, vigilad los bolsillos. A la mínima os sacan el machete”. Esta fue la carta de presentación de Wewak. Tanto los locales como los viajeros que habíamos conocido nos vendieron este lugar como una ciudad sin ley. Quizás porque se acaban de cargar al jefe de policía de toda esta zona. Unos dicen que le pegaron un par de tiros, otros que lo asesinaron a base de machetazos. Lo mas seguro es que nunca quede claro. Los robos también están al orden del día y aunque a nosotros no nos pasó nada, sí vimos mucho carterista suelto metiendo mano en los bolsillos de la gente.

Después del tortuoso viaje de los dos últimos días pensamos en relajarnos y fuimos a pasear por el mercado de Wewak. Lo que mas se vende son los “betle nuts”, un fruto que los papúes mastican a todas horas acompañado de “lime”, el nácar de las conchas de mar picado muy fino (es un polvo blanco que parece cocaína). Esta mezcla crea una reacción química que deja la boca de color rojo. A la vista es bastante asqueroso sobretodo cuando intentan hablar contigo con la boca llena. Además provoca exceso de saliva y se pasan el rato escupiendo ese jugo rojo tiñendo calles, paredes y hasta perros. Unos dicen que les provoca sensación de bienestar, otros que les mantiene despiertos…es un estimulante barato muy popular en el país. No encontramos el momento de probarlo y nos fuimos sin saber que se sentía, una pena, pero otra vez será.

En una de las paradas encontramos una delicatessen: los “flying fox” o lo que es lo mismo, zorros voladores. Según cuentan, su carne es dulce y sabrosa, pero sinceramente, cuando los ves te dan un poco de lástima con esa carita…Y como en un par de horas ya habíamos dado 3 vueltas a la ciudad (que es fea) y comprado unas cuantas provisiones, fuimos a investigar cuando salía algún camión a Pagui.

Bingo! Esa noche partimos con destino al Sepik,

 

Le pedimos al conductor por favor que nos dejara sentar en la cabina con él y muy amable accedió. Pues no varía de ir sentado en un banco de madera a la intemperie que en un asiento normal en el interior! Nos pasó a buscar al hotel con dos horas de retraso y enseguida hicimos una primera parada. “Ahora rezarán por nosotros para tener un buen viaje” nos comunicó el conductor. Cuando te dicen esto nunca sabes si es bueno o malo…cómo será el camino para que paren cada día aquí a rezar? Mientras el cura recitaba la larga plegaria una mujer susurraba cosas que no entendíamos pero mas bien parecía poseída por el diablo. Estábamos atónitos y no podíamos ni mirarnos para no reír de tan absurda situación. Después de darnos las manos varias veces retomamos el rumbo.

La carretera es muchísimo mejor que la de Aitape a Wewak, ni punto de comparación (mas que nada que en este caso sí hay carretera). El problema es que es de noche y hay borrachos que a veces atacan a los camiones, por eso todos los que se dirigen a Pagui lo hacen a la vez en plan convoy. Y sí vimos algunos hombres bebiendo a altas horas de la noche en medio de la nada, sin luz, sin música…pero estaban tan ebrios que no se presentaban peligrosos, simplemente saludaban y gritaban un poco. Vaya aburrimiento, no? Pero tampoco hay nada mas que hacer en esta zona, cuando se va el sol y sin electricidad en las aldeas o vas a dormir (que es lo que hacen las mujeres) o bebes (que es lo que hacen los hombres).

Por el camino también paramos en un pequeño mercado con comida y bebidas calientes y luego otra parada mas para dormir. Todo muy raro. Es un trayecto que se cubre en unas 4 horas y tardamos mas de 6.

Y aquí no acaba la historia.

Al llegar a Pagui a eso de las 4 de la mañana el conductor cerró el seguro del camión y a dormir otra vez mientras las canoas van llegando. Y sobre las 6 salimos a buscar nuestra canoa.

Parece que lo vamos a lograr.

Cosas Prácticas: En el mercado de Wewak paran los camiones a Pagui que llevan el número 3-8. El conductor coge tu número de teléfono y el nombre del hotel y te pasa a buscar por la noche. Cuesta 40 Kinas por persona. Si podéis, sentaros en la cabina (tiene el mismo precio) si no os tocará asiento de madera duro y exterior (el camión va descubierto) y por la noche refresca y los mosquitos en el Sepik son asesinos.

Comments
2 Responses to “OJO CON LOS MACHETES”
  1. Albert Tey Estragués dice:

    Machetacos millor dit! ;D

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