LOS HOMBRES COCODRILO

Cuerpos fuertes, musculados y decorados a base de cortes de cuchilla simulando la piel de un cocodrilo. En la aldea de Yentchan todavía se practican rituales de iniciación, un proceso doloroso pero del que los hombres se sienten muy orgullosos. Nuestro amigo Albert (el catalán que vive en Jayapura, Indonesia) se sometió al ritual y vivió en la aldea durante casi dos meses, así que cuando llegamos nos recibieron con los brazos abiertos, sus habitantes y los mosquitos asesinos. Nunca habíamos sufrido unos mosquitos tan dolorosos que atraviesan incluso la ropa.

Nos alojamos en casa de Geno, un chico que cumplirá 30 años en enero, la segunda semana, el martes. Este es solo un ejemplo de la percepción del tiempo que tienen en este lugar y en general en todo PNG. Geno nos preparó un colchón en el suelo y enseguida empezó a llegar gente con plátanos y fruta para hablar con nosotros y conocernos. Éramos la comidilla del día y no tardaron en citarnos en la Haus Tambaran (o casa espiritual) para hacer una presentación oficial delante de los hombres del pueblo. Como estábamos cansadísimos después de toda la noche en el camión y de 3 horas en la canoa nos dejaron descansar un ratito pero cuando abrimos un ojo ya nos estaban conduciendo al lugar sagrado.

La Haus Tambaran es un espacio donde se reúnen los hombres y hablan de sus cosas, duermen la siesta, toman decisiones y se realiza la iniciación. A los turistas que aparecen por la aldea les hacen pagar por entrar, pero como nosotros éramos ya “amigos” no nos cobraron. Tuvimos que dar un discurso de presentación contando de donde veníamos y de que conocíamos a Albert, luego nos preguntaron por nuestras profesiones y el porqué viajábamos a su país. Todo esto en inglés que a la vez traducían al Pigin (lengua oficial del país) y a su lengua local. Cuando ya pensábamos que habíamos terminado nos pidieron que les hiciéramos preguntas sobre su cultura, tradiciones y demás así que no nos cortamos un pelo y les preguntamos miles de cosas. Cuando ya dimos por finalizada la charla nos invitaron a salir ya que debían debatir sobre un asunto importante. Pero antes nos ofrecieron una exclusiva audición al son de los garamut.

 

Nos retiramos y comentamos la jugada. Que divertido va a ser esto!!

Denis, uno de los hermanos de Geno, vive en la casa de enfrente con su mujer Ruth y 4 niños. Denis tampoco nos dejó solos ni un instante y habla sin parar. Nos contó que es voluntario sanitario y es el encargado de detectar enfermedades como malaria, gripe…y dar medicinas. Asegura que es muy buen pescador y cazador y que no hay cocodrilo que se le resista. Nos lo creeremos aunque la que iba a pescar cada mañana era su madre, una anciana arrugada como una pasa que no perdía la sonrisa. En realidad son las mujeres las que trabajan mas duro, como en muchos otros sitios. Es una sociedad muy machista y hay que morderse la lengua a veces cuando ves según que cosas. Las mujeres cocinan, lavan ropa y platos, cuidan de los niños, van al mercado a vender, pescan…los hombres acuden a la Haus Tambaran y algunos fabrican canoas, esculpen figuras de madera (carvings) y…y alguna cosa mas, suponemos.

 

Vida en el río

El río Sepik lo es todo para Yentchan y todas las aldeas que viven en sus orillas. En él se pesca, se lavan los platos, se usa de ducha, de piscina, es una autopista de canoas…se hace de todo. No es muy profundo y al tirarte las piernas se hunden en el lodo provocando una sensación extraña. El agua por tanto es marrón, color café con leche, pero es el agua que beben y con la que se cocina. Cuando llueve se recoge el agua en un tanque pero cuando llegamos estaban secos así que siempre que llenábamos la botella le echábamos unas gotitas purificadoras, por si acaso. En realidad durante todos esos días bebimos poco agua, la sustituimos por agua de coco y fruta…mmmm…que buenos los popos (papayas).

Durante la época de lluvias el río puede llegar a crecer tanto que llega hasta las casas, por eso son elevadas y tienen unos agujeros en el suelo por donde pescan cuando no pueden moverse mas que en canoa. Y cuanto mide de ancho el río ahora? Pues 50 metros dice uno. No, no 5 km corrige el otro. Este es un ejemplo de la percepción que tienen del espacio.

 

La extraña lógica entre negros y blancos

Cada día Denis nos preguntaba si queríamos comer pescado y sego*, “como nosotros, como la gente del Sepik!”. Y siempre respondíamos enérgicamente: sí por favor, nos encanta el pescado! Pero como te quedas cuando te sirven un plato con un solo pescado (pequeño) y un trozo de sego para los dos? Es raro compartir un pescado con miles de espinas al que hay que diseccionar con las manos. Un día por fin entendimos porqué solo nos daban uno. “Vosotros solo coméis un medio pescado cada uno, yo (Denis) podría comer 3. Es que los blancos coméis menos que los negros, vuestro cuerpo es distinto”. Y se quedó tan ancho, y muy convencido de su teoría, mientras devoraba su plato. Suerte que llevábamos algunas provisiones y devorábamos la fruta que nos traían porque teníamos un hambre…Nosotros somos de comer! Pero un día había un plato con muchos pescados y comimos uno cada uno, Ramon incluso repitió. Y un trozo de sego para cada uno. Los ojos de Denis, Ruth y Geno no podían estar mas abiertos. Se quedaron sorprendidos y solo repetían una y otra vez lo contentos que estaban que comiéramos como ellos. Y se lo contaron a todo el pueblo.

*el sego es la savia de un árbol que se mezcla con agua hasta que que queda como una pasta. En Yentchan lo fríen e incluso lo mezclan con coco como si fuera un pan y en Lido lo remueven hasta conseguir una especie de gelatina muy pegajosa.

 

A por los turistas!

A los papúes les gusta el dinero pero no les entusiasma trabajar. El turismo es una alternativa fácil y cómoda que intentan explotar al máximo. Cuando llegan las barcas privadas con australianos, americanos o alemanes mayoritariamente, les cobran para entrar en la Haus Tambaran o por montarles un espectáculo recreando alguna de sus tradiciones en la que se pintan y se ponen el atuendo de gala o les dejan ver el ritual de iniciación. Luego les venden “carvings” (figuras talladas de madera) o bilums (bolsos que tejen las mujeres) a precio de oro. Con solo un rato de trabajo ganan una buena suma que destinan a la comunidad y en especial a la Haus Tambaran ya que planean construir una nueva. El caso es que una vez les avisaron que vendría un helicóptero con turistas y no se les ocurrió nada mejor que talar un árbol centenario precioso para que pudiera aterrizar. Lamentablemente no se dieron cuenta que no era para nada necesario cargarse el árbol y ahora el tronco descansa cerca del río a la espera de ser retirado. Son o no son bestias?

Hasta ahora son pocos los turistas que pasan por la aldea porque no hay donde alojarse. Pero parece que este problema se va a solucionar, Job y Jenet están construyendo una Guest House. Nos invitaron a comer para contarnos el proyecto y hablar de otras cosas. De qué? Ese día no lo averiguamos porque un ejército de gente se apuntó (a ver si caía algo) y no nos dejaron a solas, así que nos citaron para el día siguiente. Cuanto misterio, pensamos. Pues el misterio no era mas que, al final, pedir dinero para ayudar. Bueno, no fueron tan bruscos pero nos hicieron una lista de lo que necesitarían: un generador, una cámara de fotos…

La verdad es que la aldea no está pensada para turistas ni viajeros porque no hay nada, ni alojamiento ni donde comprar comida, ni agua y poco que hacer pero ha sido una de las mejores y mas intensas experiencias que hemos vivido durante este viaje. Vale la pena venir y hacerlo por libre.

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