OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE

 

El viernes por la noche hay una fiesta en una aldea mas abajo de Yentchan. El alcohol corre libremente y unos chicos asestan unos machetazos a un joven de otro pueblo, que acaba muriendo. A la mañana siguiente, los vecinos del pueblo del difunto se dirigen armados hasta los dientes a la aldea de los presuntos asesinos, queman varias casas, matan a los cocodrilos de una granja y amenazan a toda la población: “si no aparecen los que mataron a Matti habrá sangre”. Aquí las cosas se solucionan así.

El sábado por la mañana nos levantamos y Geno todavía dormía. Vimos a Denis pero casi ni nos saludó y nos pareció raro pero no le dimos importancia hasta que Ruth, su mujer, nos trajo el agua para preparar el te. Nos contó lo sucedido y entonces supimos que Geno y Denis también habían ido a la fiesta junto con otros amigos y se emborracharon. Al cabo de un rato Denis apareció con los ojos fuera de órbita y casi no podía ni hablar. Y cuando abrió la boca el olor a alcohol casi nos deja anestesiados. Volvió a contarnos la historia y resulta que Matti era muy amigo suyo. Estaba realmente afectado. Y como quien promete empezar a ir al gimnasio después de Navidad, Denis prometió no volver a beber. Hubo reunión en el pueblo para tratar el tema y la gente mayor también le pidió que dejara de beber porque es el “doctor” del pueblo y puede cometer graves errores a la hora de medicar a alguien. Pero todos apoyaron a los vecinos del pueblo de Matti en su misión de buscar y capturar al asesino.

Ya nos habían contado que los papúes eran violentos pero hasta que no supimos de este suceso no nos lo acabamos de creer. El alcoholismo es un problema muy serio que sufre todo el país, los hombres cuando anochece beben, las cervezas se las toman de 3 en 3 pero lo peor es un alcohol casero que elaboran con plátano y tiene una graduación altísima. Y no les da por estar contentos, cantar y abrazarse con todo el mundo sino que se vuelven agresivos. Es una situación que no se puede justificar, pero no hay nada que hacer, no hay distracciones de ningún tipo y se aburren.

Ah! Os acordáis que hablamos de Job? Pues hace tiempo tenía otra esposa a la que atacó con un machete y le abrió la cabeza. Tuvo suerte y sigue viva pero en paradero desconocido. Es que muy brutos…

 

Un patio de colegio

A veces parecen niños. No sabemos muy bien que rollos se llevan entre ellos pero Job y Jenet nos alertaron sobre Geno y Denis, “tenéis que guardar bien vuestras cosas, ojo con el dinero”. Y nos quisieron dejar claro que en su casa no pagaríamos jamás pero que en casa de Geno y Denis debíamos dar algo, que ya se lo habían preguntado. Y los hermanos parecían controlar todos nuestros movimientos y conversaciones con Job y su mujer: ”De qué habéis hablado? Qué os han contado?” nos preguntaban.

Si Ruth veía papayas en casa preguntaba quien nos las había traído. Si era Geno, su cuñado, ningún problema pero si había sido otra persona alguien se apresuraba a subir a la palmera a coger cocos. Y así todo el tiempo. Nos moríamos de la risa.

Por cierto, tienen un arte a la hora de subir palmeras…pim pam y ya están a una altura de vértigo.

 

En un mundo de adultos

Los niños en esta zona son como pequeños adultos. Aunque hay una escuela al otro lado del río actualmente solo hay una maestra y los días que pasamos ahí no vimos ni a un niño acudir a ella. Se dedican principalmente a trabajar, ya sea ayudando a la madre a limpiar el pescado usando unos cuchillos que te dejan helado solo de verlos; o echando una mano al padre cortando las malas hierbas con un machete. También juegan pero sin juguetes. Hemos viajado mucho y todos los niños que hemos visto tienen sus juguetes, la mayoría se los fabrican ellos mismos, pero aquí ni rastro. Ni una pelota, ni la rueda que haces girar con un palo…nada de nada. Aquí se bañan en el río, se lanzan piedras o se las lanzan a los perros.

Han sido solo unos días pero nos lo hemos pasado muy bien con toda la gente de Yentchan, que son entre 150 personas y 1000 según a quien preguntes. Nos han tratado de maravilla, a su manera, pero han sido unos estupendos anfitriones. Nos han regalado “carvings” y bilums, hemos probado el pescado de mil maneras (en realidad no han sido tantas), fuimos de compras al mercado local y los mosquitos nos han chupado toda la sangre. Y hasta hemos asistido a una sesión de cine, especial videoclips y series de humor. El generador se conectó para ver disfrutar y reír a toda una aldea.

 

Es una experiencia increíble.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: