DE CENOTES Y NO COMIMOS NADA

 

Sabéis lo que son los cenotes? Nosotros no teníamos ni idea…son pozos naturales bellísimos y en sus aguas puedes bañarte y algunos se pueden hasta bucear. Solo en el estado de Yucatán se calcula que hay entre 7 y 8 mil! Y otros tantos se encuentran en en los estados de Quintana Roo y Campeche. Antiguamente los mayas construían templos en las orillas de los cenotes donde se realizaban ritos asociados a la lluvia y la fertilidad. Hoy siguen siendo centros de culto porque sus aguas son vitales para la supervivencia de los habitantes de la región.

 

Valladolid es una ciudad preciosa, arquitectura colonial, bien cuidada, casas de colores, gente amabilísima y encantadora. Nos enamoramos al minuto 1. También tiene que ver que fuimos a un hostal maravilloso que te atrapaba y no te dejaba salir (La Candelaria). Además en Valladolid se pueden hacer muchas cosas y es una buena base para hacer varias excursiones.

En la ciudad visitamos el pequeño museo del cacao y catamos diversas variedades: de anís, de chile, con canela…es gratis pero no puedes salir de ahí sin comprar algo, nos decantamos por una especie de fragancia un tanto empalagosa. Nos perdimos por calles y callejuelas, entramos en el mercado y en la catedral, comimos tacos y enchiladas y nos bañamos en el cenote Zací entre peces y tortugas.

 

Cogimos una bici y nos fuimos de ruta por los alrededores. Primera parada, la plaza de toros en medio de un campo de fútbol, todo en uno, la estaban preparando para la corrida del día siguiente. Nadamos en el cenote de Samula y por el mismo precio los peces nos hicieron una pedicura estupenda. Pasamos por el pueblo de Dzitnup y paramos en Tekom donde pretendíamos comer, pero no tuvimos éxito. Un refresco y unas patatillas fue lo único que encontramos. Hay que decir que el calor era insoportable, estábamos a unos 35 grados y no había ni una alma en la calle, suponemos que por eso no había ni un comedor ni una taquería abierta. Paramos un par de veces mas a comprar bebida fresca y acabamos el día en San Lorenzo de Oxmán, una hacienda a las afueras de la ciudad donde hay un cenote, una piscina y un restaurante. Solo había mexicanos disfrutando del domingo en familia. Puedes coger una cuerda y tirarte en el cenote y hasta saltar desde arriba del todo a unos 18 metros. Ramon se atrevió con la cuerda…y cayó de espalda…

  

En Valladolid descubrimos qué son las paletas: helados caseros de agua o crema de todos los sabores inimaginables. Están riquísimos, el de sandía tiene hasta las pepitas! Un buen aperitivo mientras asistíamos a los ensayos de la Fiesta de la Chispa, en la que se recrea un periodo histórico de la ciudad, la guerra de castas.

Por cierto, vimos algo que hace mucho, demasiado tiempo que no vemos en casa: en los comercios hay infinidad de carteles donde se ofrece trabajo…

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