EN LA COSTA DE LOS MOSQUITOS

 

Llegar a la región de la Mosquitia de Honduras no es tarea fácil, es largo, pesado pero es una aventura fascinante. Y vale la pena! Habéis leído el libro o visto la película La Costa de los Mosquitos? Pues la acción transcurre aquí. A esta zona le llaman el amazonas de Centro América, es una extensión enorme de vegetación, lagunas y ríos y además mar. Un mundo a parte en su propio país. Viven de la pesca de langostas, una actividad que hasta ahora llevaban a cabo buzos que se sumergían en busca del preciado animal.

 

Pero el gobierno ha decidido que quiere acabar con esta práctica por su peligrosidad y el año que viene ya estará prohibido y solo se podrá pescar con jaulas. Por supuesto estos buzos no tienen lugar en los barcos pesqueros. También cultivan las tierras que se encuentran en el interior, cerca de los ríos, muy lejos de la tierra poco fértil de la costa y esto provoca que los hombres pasen mucho tiempo fuera de sus casas. La Mosquitia es conocida también por ser parte de la ruta de la droga que va desde Colombia a Estados Unidos. Hay pistas de aterrizaje clandestinas y por la noche se pueden oír lanchas con motores muy potentes que viajan a la velocidad de la luz por el mar. Agentes antidroga del gobierno norteamericano y policías hondureños vigilan esta zona y se produce algún que otro altercado. Por eso los misquitos nunca navegan de noche y cuando se va el sol se quedan tranquilitos en casa. Otro de los problemas de los misquitos es la colonización que viven por parte de hondureños de otras zonas que vienen a criar ganado apropiándose de tierras que no son suyas. Los misquitos no poseen papeles ni certificados de propiedad y asisten, impotentes, al robo de sus tierras a pesar de ser calificadas como Reserva de la Bisofera.

 

Nuestro periplo para llegar a esta región tan remota empieza en Trujillo. Un bus nos deja en Corocito donde cogemos otro a Iriona y aquí una lancha nos lleva a Tocamacho. En realidad no sabíamos muy bien como llegar porque siempre que pedíamos indicaciones todo el mundo se ponía las manos en la cabeza: es peligroso! Es muy lejos! Y demás cosas…Es tarde y hay que quedarse en este pueblo Garífuna, no hay nada mas que pocas casas, una pulpería, un colegio y la iglesia. Y además hay un encuentro internacional de evangélicos garífunas que han invadido Tocamacho y no hay donde alojarse. Por suerte viajamos con una maestra que tenía trabajo en el pueblo y nos fuimos con ella a casa del director de la escuela. Cuatro paredes de cemento con unos colchones de ups! Pero encantados de tener donde quedarnos.

 

Fuimos al evento y en pleno éxtasis cayó un chaparrón. Unos corrieron a refugiarse, otros se pusieron la silla de plástico en la cabeza a modo de paraguas y siguieron cantando. Una mujer cogió el micrófono y se apresuró a chillar (no hablaba, chillaba) que la lluvia era un regalo de Dios…y empezó su discurso en el que comparaba las personas con los peces. No nos quedamos hasta el final porque desde la casa podíamos seguir sus palabras.

  

El objetivo del día siguiente es llegar a Batalla para coger una lancha a Raistá y ya estaremos en la Mosquitia. Pronto por la mañana nos plantamos en la pulpería que es donde pasan los coches, las esperanzas son mínimas. Pero gracias al congreso evangélico hay mas movimiento de lo normal y un muchacho muy amable nos deja en Pueblo Nuevo donde las lanchas salen mas a menudo. Y a la hora de comer llegamos a Raistá.

 

El pueblo se encuentra entre el mar del Caribe y la Laguna de Ibans y no hay nada. Conocimos a Taylor, un geógrafo norteamericano que está realizando su tesina sobre la Mosquitia. Conoce la zona y habla misquito muy bien! Fue una suerte porque nos contó muchísimas cosas y conocimos a la familia que le aloja cuando viene. Caminamos unos 8 kilómetros desde Raistá hasta Río Plátano pasando por varios pueblos. Buscábamos agua pero no es fácil encontrar, con suerte algún refresco o zumo. La caminata fue muy bonita y al día siguiente repetimos, pero hacia el otro lado, camino a Piñales. Es domingo y todos están en misa. Aquí la iglesia mas influyente es la Morava.

 

Paramos en una pulpería en Ibans y conocimos a Don Guillermo, un hondureño de Copán. Llegó a la Mosquitia hacía 18 años solo con sus 5 hijos y los sacó adelante. Pero hacía dos que su hija había muerto de leucemia y estaba muy triste. Ahora está llevando a cabo un proyecto turístico, tiene un criadero de iguanas y su sueño es construir también un hospedaje. Nos invitó a ver las iguanas, que bonitas! Hay muchísimas, unas 700 calcula. Impresionante. Y de vuelta nos bañamos en la laguna, entrevistamos a Taylor y nos despedimos. Vamos de camino a Nicaragua. Pero todavía queda un largo camino.

  

De madrugada nos recogió una lancha que nos dejaba en Brus Laguna donde tomábamos otra a Ahuás. Esta era de “lujo”: le habían puesto unos asientos de coche! Y se reclinaban! Suerte que era mas o menos cómoda porque el viaje a Puerto Lempira fue larguísimo y además tuvimos que socorrer a otra lancha que se había estropeado. Una vez llegamos a Ahúas un coche nos hizo un tour por todo el pueblo dejando y recogiendo gente y después de varios kilómetros de paisaje árido y desértico llegamos a otro embarcadero. Una chica nos preguntó si ya habíamos viajado en lancha, y claro, le dijimos que llevábamos unas cuantas, que no se preocupara porque estaríamos bien. Lo que no sabíamos es que íbamos a emprender un rally acuático derrapando por los canales y botando por la laguna de Caratasca a toda velocidad. Espectacular. Y por fin, después de casi 12 horas llegamos a Puerto Lempira, la capital de la Mosquitia. El banco está cerrado por lo tanto el cajero también y no tenemos dinero. Y cambiar euros no es nada fácil, no los quieren! Pero al final todo se soluciona y nos fuimos a descansar.

La Mosquitia, con diferencia, lo mejor de Honduras…para nosotros, claro.

IMPORTANTE Si se quiere llegar a Nicaragua desde Puerto Lempira hay que sellar el pasaporte para salir de Honduras. La misma pick up que te lleva a la frontera pasa primero por casa del hombre que pone el sello (donde en zapatillas y mientras las mujeres cocinan te hace la gestión).

Resumen del trayecto

De Trujillo fuimos a Corocito donde cojimos un bus a Iriona. Aquí tomamos una lancha a Tocamacho y después un coche a Pueblo Nuevo donde otra lancha nos llevó a Raistá.

El camino a Leimus, la frontera con Nicaragua, también fue una odisea. De Raistá cojimos una lancha a Brus Laguna. Aquí se compra un ticket que incluye la lancha a  Ahuás y el coche que te lleva a otro embarcadero y la lancha rápida que te deja en Puerto Lempira. El cayuco que te acerca a la lancha rápida se paga a parte.De Puerto Lempira hay que viajar en pick up a Leimus donde un cayuco te cruza el río Coco y otro coche te deja en Waspán, ya estamos en la Mosquitia nicaraguense. Y de aquí hay buses a Managua o a Puerto Cabezas y también avión.

(*hay otras opciones como el avión a Brus Laguna o Puerto Lempira desde La Ceiba)

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