EXIT TO NICARAGUA

 

“Ya que estamos en la Mosquitia cruzaremos a Nicaragua por Leimus”, decidimos muy alegremente. Nos confirmaron que la frontera estaba abierta pero..”ups! Has visto el mapa? No hay nada, es selva!”. Va a ser muy divertido…

En Puerto Lempira cogimos una pick up que nos llevó a Leimus, es decir, a orillas del Río Coco. El viaje tuvo lluvia, baches, tierra…nos tocó fuera sentados en una tabla de madera con dos personas mas y la carga. Nos mojamos, nos ensuciamos pero llegamos. Un cayuco repleto de gente, maletas y cajas de provisiones cruza el río muy lentamente y con muchas probabilidades de naufragar…y hay quien no sabe nadar…Al otro lado esperamos un buen rato a otra pick up que se caía a trozos para que nos llevara a Waspán. Ya estamos en Nicaragua! Este trayecto también tuvo sus ingredientes aventureros: cruzar un río empujados por una oruga (esas máquinas enormes que se usan en las obras). Están construyendo un puente porque el viejo se cayó y mientras no queda otra alternativa que cruzar por el agua (donde la mayoría de los coches se quedan atascados).

No sabemos cuantas horas después llegamos a Waspán y no hay manera de salir de este pueblo hasta el día siguiente.

 

Opciones:

Autobús a Puerto Cabezas, en la Mosquitia, 6 horas (no hay carretera, es camino de tierra)

Autobús a Managua, la capital (de 20 horas a 3 días según a quien se le pregunte. Buena parte sin carretera)

Avioneta a Managua, la capital, 1hora y media (es pequeña solo caben unos 12 o 15 pasajeros).

Calculamos días que nos quedan, presupuesto y nos decidimos por la avioneta.

Buscando a Berardo

Berardo es el chico que trabaja en el aeropuerto que consiste en una pequeña oficina y una pista de hierba y tierra. Los aviones salen al mediodía, sin horario fijo, pero es necesario reservar porque hay pocos asientos. Y cuando el avión despega Berardo cierra el chiringuito y eso sucede sobre las 14h. Nos dieron su número pero es imposible hacer una llamada, la única cabina telefónica estaba cerrada y para usar el móvil de alguien debes recargárselo. Vale, pues le recargamos a una mujer que nos lo presta. Uy! Que mala suerte, hoy el servicio no funciona. Y como podemos llamar si no hay cobertura? “Ni idea, no se puede” nos respondió la mujer. Pues le vamos a buscar. Su casa está detrás de la Bodega de Don Sugo, “ahí recto hacia el norte”…como si fuera tan fácil saber donde está el norte…Una vez localizada la casa los vecinos nos avisan que está en el polideportivo jugando a baloncesto “coges esta calle y giras al este”. Por suerte nuestra fuimos a parar a la oficina de una ONG y un chico muy amable llamó a Berardo para reservar nuestros asientos. Prueba superada!

 

Buscando dinero

Ya sabemos como saldremos de Waspán pero no cómo pagaremos los billetes. Aquí no se usan las tarjetas de crédito, por lo tanto no hay cajero pero tampoco banco. Eso sí, máquinas “pagamonedas” (conocidas también como tragaperras) hay unas cuantas. Entonces, como se lo monta la gente? Fácil, el dinero se guarda en casa debajo de la cama por ejemplo, como siempre se ha hecho. Y cuando tienen cierta cantidad cogen el bus a Puerto Cabezas (6horas) y lo ingresan en un banco. Luego tienen que volver (6 horas mas). Esto nos lo contó el dueño de un sitio de internet al que preguntamos como podíamos conseguir dinero. Tenemos muy poca moneda local, muy pocos dólares pero tenemos euros. Pero los euros nadie los quiere!! hay gente que ni tan solo sabe de donde sale esta moneda…Pero la suerte estaba de nuestro lado ese día y el chico hizo una llamada. Resulta que hay un hombre que sí quiere euros. Apareció por ahí muy rápidamente con una batería de coche y una bolsa de plástico llena de Córdobas (moneda nicaragüense). Consultamos el cambio oficial por internet, que era de 28 y pico y le dijimos que lo cambiábamos por 29. Ok, dijo. Nos miramos extrañados pero cambiamos rápidamente por si acaso se arrepentía. Pobre hombre, para qué querrá euros en un lugar donde no sirven, no se pueden cambiar y encima es una moneda que está al borde del abismo?

Con todos nuestros problemas solucionados nos merecemos una buena cena. En todo el día hemos comido galletas y una manzana.

Ratoncitos en el barrio

Abrimos la puerta de nuestra habitación dispuestos a tirarnos a la cama después de un día larguísimo y…una rata salió de la mochila disparada! Estaba disfrutando de un festín con nuestro pan que guardábamos para desayunar. Le pedimos a Vanesa, la dueña del hospedaje, que nos cambiara de habitación y riéndose nos dio otra pero dijo que era normal, que había ratas en todo el barrio. Nos metimos en la mosquitera y tuvimos una noche intensa. Bueno, Marta tuvo una noche movida. La rata, bautizada como Trini, entraba y salía de la habitación desmontando la barricadas que construimos. Se paseaba por la mesa, hacía saltos mortales colgándose de la toalla y así hasta que salió el sol. Que alivio!

 

Y ya fuimos al aeropuerto donde nos pesaron a nosotros y a las mochilas y de repente uno piensa en el único motor del aparato…Despegamos y nos fuimos directos a la tormenta. El paisaje desde el aire es espectacular, no hay nada mas que selva…pero de repente nos metimos dentro de las nubes y lo vimos todo blanco, tirando a gris-negro, durante un buen rato. A decir verdad, el viaje muy intenso y emocionante pero casi mejor los aviones grandes.

 

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