CANAL DE PIRATAS

 

A veces no resulta fácil irse de un país y es lo que nos pasaba en Nicaragua, queríamos un poco mas. Antes de ir a Costa Rica todavía podíamos pasar pasar por El Castillo, a orillas del río San Juan, el río de la discordia! Pertenece a Nicaragua pero hay tensiones con el país vecino por temas de navegación. Una resolución del Tribunal de la Haya permite a Costa Rica navegar por el río con fines comerciales pero no con policías armados y Nicaragua tiene la potestad para establecer los horarios, inspeccionar las embarcaciones…El gobierno nicaragüense ha presentado un proyecto para realizar un canal que conecte los dos océanos (como el de Panamá) y empezó a dragar el río hace un par de años, cosa que no gustó a los costarricenses que aseguraron debían pedirles permiso para hacerlo. En fin, dinero y política.

El viaje de San Carlos a El Castillo es muy bonito y a pesar de las 3 horas de duración vale la pena. Se ven tortugas en las orillas, monos y aves la vegetación es impresionante…Y cuando llegas te encuentras con un pueblecito “protegido” por una fortaleza construida por los españoles a finales del S.XVII. Por este río pasaban muchos piratas! Están potenciando el turismo en esta zona y han montado un pequeño museo donde se cuenta la historia de esta y otras fortalezas en el río, quienes eran los piratas, las potencias que mercadeaban en el río…Es muy interesante. Y el pueblo es acogedor. Nos hospedamos en el Aurora y delante, al lado del zapatero que le arregló las zapatillas deportivas a Ramon, comimos muy bien, un pequeño comedor de comida corriente pero bueno y el dueño muy agradable.

 

La oficina de turismo ofrece caminatas y tours por la zona y fuimos a preguntar. Mientras la chica se emocionaba a contar como era el tour de los caimanes a nosotros se nos ponía cara de terror: el guía busca un caimán, lo coge y puedes tocarlo, hacerte fotos…vamos, martirizarle! Por suerte luego le deja libre, pero estresado. Salimos de ahí con Gautier, un francés encantador al que también le pareció espantoso ir a buscar caimanes. Gautier está apurando sus vacaciones antes de trasladarse a Singapur a seguir con sus estudios, quiere dedicarse a las energías renovables. Nos encontramos con otro francés que lleva ya un año viajando y trabaja en una mina de oro en Malí y un profesor noruego que vive en Cabo Norte, simpatiquísimo. Acabamos cenando todos juntos en el único restaurante que ofrecía servicio esa noche, no había electricidad y la mayoría de comedores cerraron. Fue una buena noche, nos reímos mucho.

Por cierto, el noruego asegura que en su país falta mano de obra cualificada!

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