LOS INICIOS

 

 

Corría el 2003 cuando aterrizamos en Delhi y fue un auténtico shock, miles de personas en el aeropuerto, en el bus, hombres y mujeres salían por todas partes! Y llegamos a la estación de tren. Uau! Estábamos aturdidos! Quien haya pisado una estación de tren india sabrá de que hablamos. También es cierto que este era nuestro primer viaje a un país no occidental, con mochila y por libre. Y fue inolvidable.

El primer destino era Anantapur, a la Fundación Vicente Ferrer donde íbamos a conocer a Sudhamma. La apadrinamos 6 meses antes y desde el primer día ya planeamos el viaje a India. Nos esperaban dos días o mas de tren, sin parar. Pero que gozada! Los trenes en India van muy lentos, no llegas nunca y se estropean. Pero en el tren pasan muchas cosas: hombres y mujeres se interesan por ti y te preguntan de todo, desde tu sueldo hasta el nombre de tu padre. Uno pasa vendiendo chai (te), otro café, hay cacahuetes, pollo con verduras…actividad constante día y noche. Y dormir en la litera es una aventura, eso sí, divertidísima!

En la Fundación nos trataron de maravilla, nos alojamos en una casita estupenda y nos mostraron escuelas, hospitales y nos llevaron en coche a ver a Sudhamma. Su casa está a tres horas, en una aldea muy remota. Nos recibieron con flores y música y por fin la vimos. Fue tan emocionante…todavía hoy se nos pone la piel de gallina cuando lo recordamos. Tomamos te con su familia, charlamos…Por aquel entonces tenía 6 añitos.

Todavía impresionados, por la noche asistimos a un festival que realizaban los niños y niñas de la Fundación y entre el público estaba él, Vicente Ferrer. A su lado, su inseparable esposa Ana. Otra vez pelos de punta al ver como los niños miraban a Vicente, le adoraban, era un padre, un abuelo, un sabio. Fueron tres días inolvidables.

 

Cogimos de nuevo el tren y nos dirigimos a Chennai, pasamos por Pundicherry, Tiruchirappalli, Madurai, Kochi, Thiruvananthapuram, vimos tigres y elefantes, templos de colores, nos caían las lágrimas con la comida picante, regateamos hasta hartarnos por una colcha y nos fuimos a Goa (graso error teniendo en cuenta que es la época de monzones…). No salimos de Panaji y de aquí a Delhi donde pasamos los últimos dos días.

India es muy potente, los olores, los colores, la gente…todo es muy intenso. Te encantan los indios y al día siguiente no les soportas porque pueden llegar a ser muy pesados. Pero en realidad les adoras porque son amables y curiosos. Es un país tremendamente recomendable, nunca te deja indiferente. Y es un país que repites, tarde o temprano volverás a estas tierras. Nosotros ya llevamos dos y seguro habrá una tercera vez.

Este viaje fue el verdadero inicio de todo, nunca mas hemos podido dejar de viajar, aunque sea en sueños.

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