SALTO A SICILIA

IMG_6376 IMG_6394 IMG_6368

Salimos un 22 de Julio a las 12h del mediodía desde Cerdeña, desde el extremo sud-este cerca de Villasimius, ilusionados por reemprender el viaje después del contratiempo ocurrido con el motor…no seria el único.

Sin duda uno debe acostumbrarse a la dinámica y espacios reducidos dentro de un barco…entre dos, la organización de las guardias te permite terminar durmiendo muerto de sueño como si te mecieran y puede que con el rum-rum permanente del motor o el securité, securité, securité! sin parar del canal 16 de la radio; bucear en la nevera en busca de los ingredientes y preparar la comida mientras la cocina se balancea o friegas platos con agua de mar siempre atento a que el temido jamacuco, mezcla de calor y mareo, no aparezca. El lavabo merece un capitulo aparte…

De pronto aparecen delfines bailando en proa, no uno ni dos…sino treinta…algo mágico nos recorre el cuerpo, esa extraña sensación de maravillarnos con lo simple, de esa simbiosis que queremos retener para el mejor de nuestros sueños. La luna llena nos ilumina el horizonte.

Tiramos la caña, esta vez con un hilo mas grueso y un anzuelo que no podía fallar, aunque de plástico fosforescente tiene todo tipo de detalles, sus escamas, su ojo de rubí, y una lengüeta transparente que evita que se hunda y nade a la perfección. Irresistible. Poner el barco a 5 o 6 nudos y a esperar, si algo tiene uno navegando es tiempo. Primero el tirón del carrete, apaga el motor, suelta las velas, y a forcejear con el animal que esta luchando por su vida y de que forma, poco a poco recoger hilo para poder ver que el atún ya rendido aparece en popa, merodeado por otro suponemos pareja (parte triste). Remate rápido y despiece, nada que ver con los salvajes ritos de la matanza del atún típicos de la zona…qué grande es!…a preparar un baño maría para la conserva. Será nuestro aporte interminable de nutrientes desayuno, comida y cena.

Los acantilados de Marettimo a lo lejos nos parecen enormes después de tanta horizontalidad. Llegamos sobre las 16h del día siguiente después de 140 millas náuticas y el cansancio a que uno va acostumbrándose, entre vela y motor. El archipiélago de las islas Egates, reserva marina frente a la costa de Trapani, está formado por Favignana, Levanzo y Marettimo y los arrecifes de Formica y Maraone.

Al hacer las maniobras para entrar en el pequeño puerto de pronto todo el barco se pone a vibrar, no entendemos que pasa…paramos motor…Nico se sumerge…se confirma lo peor, acabamos de perder una pala de la hélice, probablemente daño oculto consecuencia del incidente con el cabo que nos retuvo durante semana y media en Cagliari. Después de varios intentos haciendo snorkel y contratar un buzo para que la busque entre la espesa capa de posidonia que invade cada uno de los rincones del puerto sin resultados, abandonamos la búsqueda… decidimos descansar un día y visitar el pequeño pueblo para emprender al día siguiente rumbo a Trapani a vela para buscar la mejor solución allí.

IMG_6360

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: